Aquí estoy, inaugurando mi blog. Y enseguida surge la pregunta, ¿Por qué un blog? Y la primera respuesta que en mi simpleza me viene a la mente es...¿Por qué no?
Lo malo es que después de eso se me ocurren muchas razones para el no. Voy a perder tiempo, como soy tan inconstante lo dejaré enseguida y, la más importante, no tengo nada que decir.
Pero da igual. Empiezo y ya está. Espero que no me quite mucho tiempo y ser capaz de escribir una entrada a la semana al menos. Y que eso dure mucho tiempo. En cuanto al no tener nada que decir, bien pensado no es tan importante, porque no creo que me lea nadie. En realidad quiero escribir para mí, porque quiero que escribir me ayude a ordenar y desarrollar mis ideas. Claro que para eso me bastaría con un cuaderno y un bolígrafo, pero la tecnología nos permite realizar estas tareas sin depender de un objeto concreto y esa es una ventaja que hay que aprovechar. Además en un blog es más fácil añadir, fotos, videos y algo muy importante: referencias a los pensamientos de los demás. Supongo que será útil leer lo escrito después de pasado un tiempo y reflexionar.
Esa es la idea de mi blog, un lugar de reflexión, hecho por mí y para mí. Por supuesto, en el extraño caso de que alguien se asome a él y comente algo, todos los comentarios serán bienvenidos, ya que me ayudarán en mi objetivo primero de reflexionar.
Bien, llega el momento, publico mi primera entrada. Y no he dicho nada, parece un buen comienzo.
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